Volkswagen registró en el tercer trimestre su mayor pérdida trimestral en más de una década, afectada por un ajuste contable en su participación en Porsche y por la debilidad en el mercado chino; una situación que añade urgencia al ambicioso plan de reestructuración del fabricante de automóviles.
El segundo mayor fabricante de vehículos del mundo reportó una pérdida operativa de 5,900 millones de euros (6,600 millones de dólares) durante este periodo de tres meses, lo que llevó a la dirección a insistir en la necesidad de realizar recortes de costes drásticos, en un contexto marcado por la inminente confrontación con los sindicatos alemanes.
La pérdida —impulsada por cargos extraordinarios de 8,000 millones de euros— constituye el mayor déficit trimestral de Volkswagen desde el cuarto trimestre de 2015, cuando el grupo asumió elevados costes relacionados con el escándalo de las emisiones conocido como “Dieselgate”.
Volkswagen se enfrenta a una reducción de sus márgenes, a medida que los fabricantes chinos de vehículos eléctricos ganan cuota de mercado en Europa —tras haber acabado con el dominio del grupo en China—, lo que pone de relieve las crecientes presiones a las que están expuestos los fabricantes de automóviles europeos.
“Debemos transformar radicalmente nuestro modelo de negocio”, afirmó el director financiero, Arno Antlitz, durante la presentación de los resultados.
El plan de reestructuración de Volkswagen —aprobado por el consejo de administración en septiembre y que contempla la supresión de 100,000 puestos de trabajo en todo el grupo, así como el cierre de hasta cuatro plantas en Alemania— debe implementarse con rapidez, añadió.
“Nuestros resultados financieros no dejan margen para la demora”.
Año de transición
Las acciones de Volkswagen perdieron más de tres cuartas partes de su valor desde que alcanzaron su máximo en 2021. Sin embargo, los inversores encajaron con calma la caída registrada este jueves, después de que, a principios de mes, el fabricante de automóviles anunciara costes extraordinarios por valor de 10,000 millones de euros y recortara sus previsiones de margen de beneficio.
Las acciones, que inicialmente cayeron, subieron un 1.7% hacia las 11:00 GMT.
“Las cifras ya no sorprenden a nadie”, comentó un operador de bolsa con sede en Fráncfort.
Los problemas de Volkswagen reflejan los que afronta gran parte del sector automovilístico europeo. BMW y Mercedes también han reducido sus objetivos anuales debido a la debilidad del mercado chino.
“Los resultados operativos estuvieron en línea con unas expectativas ya de por sí bajas. VW atraviesa un año de transición”, señaló Ingo Speich, de Deka Investment, uno de los diez principales inversores en Volkswagen.
Los riesgos en China, bajo la lupa
La reestructuración de Volkswagen fue impulsada, en gran medida, por el declive de sus operaciones en China —un mercado que antaño le reportaba grandes beneficios—, donde el grupo está recortando puestos de trabajo y reduciendo su capacidad productiva.
Los consumidores chinos se volcaron cada vez más hacia las marcas nacionales, que ofrecen tecnología avanzada a precios más competitivos; esto ha llevado a Porsche a reducir su presencia en dicho mercado. Por su parte, Volkswagen está incrementando las exportaciones desde China para compensar la ralentización de la demanda local.
Su empresa conjunta en Anhui registra actualmente pérdidas, aunque la dirección se ha fijado el objetivo de alcanzar, al menos, el punto de equilibrio para el año 2030, señaló Antlitz.
La debilidad del mercado interno chino también empujó a los fabricantes locales a expandirse hacia Europa en busca de crecimiento, lo que obligó a Volkswagen a acelerar el lanzamiento de vehículos eléctricos (VE) de menor coste para defender su cuota de mercado. Este esfuerzo está presionando los márgenes de beneficio, dado que la producción de vehículos eléctricos resulta más costosa que la de los vehículos con motor de combustión.
Moritz Kronenberger, de Union Investment, advirtió que no cabe descartar nuevas depreciaciones de activos.
“Si el negocio en China y el panorama competitivo frente a los rivales chinos en otros mercados no mejoran pronto, seguirá existiendo un riesgo considerable de tener que realizar nuevas depreciaciones en el futuro”, afirmó Kronenberger.

