Marvell Technology colaborará en el desarrollo de los chips personalizados de Google —cuya demanda va en aumento— y ofreció al gigante de las búsquedas la opción de adquirir una participación valorada en 12,200 millones de dólares. Este acuerdo es el más reciente ejemplo de cómo los gigantes tecnológicos invierten en los proveedores que impulsan su infraestructura de inteligencia artificial.
Las acciones del fabricante de chips subieron casi un 8%, ya que el acuerdo supone un importante voto de confianza por parte de un proveedor líder de servicios en la nube y podría generar unos ingresos de aproximadamente 120,000 millones de dólares hasta el año fiscal 2033, siempre que Google alcance los objetivos de los que depende dicha opción de compra.
Por el contrario, las acciones de su rival de mayor tamaño, Broadcom —hasta ahora el principal socio de Google en chips personalizados—, cayeron más de un 5%, mientras que las de Alphabet (empresa matriz de Google) apenas registraron variaciones.
La demanda de chips de diseño propio, como las unidades de procesamiento tensorial (TPU) de Google, se disparó a medida que las empresas buscan alternativas más económicas a los costosos procesadores gráficos de Nvidia y tecnologías más adecuadas para la inferencia (el proceso de ejecución de modelos de IA ya entrenados).
Una reciente reestructuración de la división de IA de Google, que transfirió poder a ejecutivos con vínculos más estrechos con Google Cloud, también puso el foco en los chips personalizados y la infraestructura de IA; elementos que, de acuerdo con los analistas, son cada vez más fundamentales para impulsar dicho negocio.
Acuerdo entre Google y Marvell aviva preocupaciones
No obstante, el acuerdo anunciado este miércoles podría avivar la creciente preocupación por las relaciones cada vez más entrelazadas dentro de la industria de la IA, apenas unos días después de que Nvidia acordara respaldar con hasta 105,000 millones de dólares un proyecto de centro de datos que OpenAI está arrendando en Ohio.
En octubre, AMD cerró un acuerdo similar: se comprometió a suministrar a OpenAI chips de IA por valor de decenas de miles de millones de dólares en ingresos anuales, otorgando al mismo tiempo al creador de ChatGPT la opción de adquirir una participación de hasta aproximadamente el 10% en el fabricante de chips.
El acuerdo entre Marvell y Google abarca una amplia gama de tecnologías utilizadas con las TPU, incluidos procesadores que ejecutan modelos de IA, gestionan el almacenamiento de datos y transmiten información a través de redes.
El pacto otorga a Google una opción para comprar hasta 58.97 millones de acciones de Marvell a un precio de 206.58 dólares por acción. Esto tiene un valor de 12,180 millones de dólares si se ejerce en su totalidad y convertirá a Google en el quinto mayor inversor de Marvell.
“Es una gran victoria para Marvell”, afirmó William Kerwin, analista de Morningstar, aunque añadió que veía “esta noticia como una ampliación de la participación de Google en nuevas fuentes, más que como un desplazamiento competitivo de Broadcom”.

