La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) cerró el Mundial celebrado en Estados Unidos, Canadá y México con ingresos récord de 15 mil millones de dólares, cifra que superó los 11 mil millones previstos antes del torneo, informó The Guardian.
El incremento de la recaudación estuvo impulsado, en buena medida, por los servicios de hospitalidad y el lucrativo negocio de la reventa oficial de entradas.
La FIFA cobró una comisión del 15 por ciento tanto al comprador como al vendedor en cada operación de reventa y consolidó una nueva fuente de ingresos alrededor del mercado secundario de boletos.
El evento reforzó la posición política de su presidente, Gianni Infantino, que culminó el torneo respaldado por sus resultados financieros pese a las controversias que marcaron la competición.
La FIFA: Entre el poder político y el poder económico
La principal polémica estalló cuando la FIFA fue acusada de ceder a las presiones del presidente estadounidense Donald Trump al dejar sin efecto la tarjeta roja mostrada a Folarin Balogun, delantero de Estados Unidos, durante el encuentro de dieciseisavos de final frente a Bosnia y Herzegovina.
Aunque el organismo aseguró que la decisión fue adoptada de manera independiente por su comité disciplinario, el episodio provocó malestar entre varias federaciones europeas y reavivó las críticas sobre la influencia política en el fútbol internacional.
Con el calendario mundialista ya proyectado hacia el futuro, la próxima edición disponible para recibir candidaturas será la de 2038.
Durante una recepción celebrada el viernes, Trump reiteró su interés en que Estados Unidos vuelva a organizar el torneo. «Deberían elegir de nuevo a los Estados Unidos de América. Esta vez dejaremos fuera a Canadá y México», declaró.
Paralelamente, la administración estadounidense mantuvo conversaciones con la FIFA sobre una posible candidatura para albergar el Mundial de Clubes de 2029.
FIFA: Del fútbol popular al espectáculo
Mientras el organismo celebraba sus resultados financieros, la dimensión comercial del torneo seguía ocupando un lugar central incluso en la víspera de la final.
La noche todavía permanecían disponibles en la plataforma oficial de la FIFA paquetes VIP y de hospitalidad para el partido decisivo entre España y Argentina, en Nueva Jersey.
Las entradas para la exclusiva Trophy Lounge alcanzaron un precio de 34 mil 500 dólares por persona, una cifra que ilustra hasta qué punto la experiencia mundialista se convirtió también en un producto de lujo reservado para una minoría.

