El consejo de administración de Tesla ha apostado todo por Elon Musk, ahora los inversores deben decidir si respaldan la mayor apuesta en la historia de la compañía.
El próximo jueves, los accionistas votarán sobre la difícil disyuntiva que les presenta el consejo de administración: pagarle a Musk hasta 870 mil 600 millones de euros (un billón de dólares) en acciones de la compañía como parte del paquete salarial, o arriesgarse a que se marche, lo que podría provocar una caída en el precio de las acciones.
Según los expertos, la decisión equivale a un referéndum sobre si las normas tradicionales de gobierno corporativo se aplican al hombre más rico del mundo. El consejo de administración y muchos inversores sostienen que solo Musk puede cumplir sus promesas de transformar Tesla en un gigante de la inteligencia artificial, capaz de producir millones de robotaxis autónomos y robots humanoides.
Si Musk alcanza todos los objetivos de rendimiento del consejo en una década, el valor de mercado de Tesla habrá crecido hasta los 8.5 billones de dólares, y Musk poseerá aproximadamente una cuarta parte de las acciones. Eso representa una compensación exponencialmente mayor que la de cualquier otro director ejecutivo, e incluso si Musk no alcanzara la mayoría de sus objetivos de rendimiento, seguiría recibiendo pagos récord (decenas de miles de millones).
Muchos inversores no se inmutan ante estas sumas astronómicas.
“Si las acciones se multiplican por seis —y eso es un requisito indispensable—, entonces voy a ganar mucho dinero”, dijo Nancy Tengler, directora ejecutiva y directora de inversiones de Laffer Tengler Investments, inversora de Tesla. “¿Por qué me importa cuánto dinero gane si está impulsando el cambio y la visión?”.
Otros accionistas importantes y expertos en remuneración de ejecutivos advierten que la propuesta representa un enorme riesgo para los inversores. Según los expertos, el paquete infringe los principios de buen gobierno corporativo no solo por su magnitud, sino porque el consejo de administración está apostando explícitamente el futuro de Tesla a un único líder, con numerosos conflictos de interés, que podría consolidar un poder desmedido sobre la empresa.
Argumentan que un gobierno corporativo responsable exige que los consejos de administración permanezcan abiertos a un mercado competitivo para encontrar al mejor director ejecutivo disponible en cada momento.
Tanto Musk como la compañía declinaron hacer declaraciones. Durante las negociaciones, Musk advirtió a los miembros del consejo que podría priorizar sus otros numerosos proyectos —entre ellos la empresa aeroespacial SpaceX, la startup de inteligencia artificial xAI y la empresa de implantes cerebrales Neuralink— a menos que llegaran a un acuerdo. La presidenta del consejo, Robyn Denholm, ha recalcado repetidamente el riesgo de perder el apoyo de Musk si se intenta convencer a los accionistas de su compensación.
Charles Elson, director fundador del Centro Weinberg para el Gobierno Corporativo de la Universidad de Delaware, afirmó que la junta directiva de Tesla está siendo “mantenida bajo presión por un ‘CEO superestrella’”.
“Para mí, la respuesta apropiada es decir: ‘Que tengas un buen día’”, dijo Elson.
Los principales accionistas, entre ellos el mayor fondo de pensiones público de EU, el Sistema de Jubilación de Empleados Públicos de California (CalPERS), y el fondo soberano de Noruega, se hicieron eco de estas preocupaciones al oponerse públicamente a la remuneración de Musk. Norges Bank Investment Management declaró el martes que la propuesta salarial podría diluir el valor para los accionistas y no mitigaba el riesgo de dependencia de una persona clave al apostar el futuro de Tesla a Musk.
El consejo directivo buscó asegurar la permanencia de Musk en el liderazgo de la compañía a largo plazo mediante disposiciones que incluían períodos de adquisición de acciones.
Krishna Palepu, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard especializado en gobierno corporativo, afirmó que la propuesta se alinea con los intereses de los accionistas al vincular la compensación de Musk a grandes aumentos en el valor de las acciones y exigirle que mantenga las acciones que gana durante cinco años.
Según dijo, Musk tiene un historial de lograr un crecimiento extraordinario del precio de las acciones y solo recibiría las mayores ganancias si lo vuelve a hacer.
“Las cifras son altas porque los objetivos son altos”, dijo Palepu.

