Porsche está reconfigurando su negocio ante un futuro de menores volúmenes de ventas, anunció este miércoles el fabricante de automóviles deportivos, apostando a que un mayor enfoque en modelos de gama alta ayudará a recuperar sus márgenes de beneficio a pesar de la demanda moderada.
El fabricante, que al igual que su matriz Volkswagen atraviesa una importante reestructuración para hacer frente a la atonía de las ventas y a los elevados costes, indicó en su plan de recuperación que reducirá su futuro punto de equilibrio a menos de 200,000 unidades, una cifra muy inferior a las 279,449 entregas totales del año pasado.
Las entregas mundiales de Porsche ya cayeron casi un 10% desde su exitosa salida a bolsa en 2022, debido a que el desplome de la demanda en China y los aranceles impuestos por Estados Unidos afectaron a dos de los mercados más importantes de la marca.
Durante una jornada dedicada a los mercados de capitales celebrada en el centro de desarrollo de la compañía en Weissach, el director ejecutivo, Michael Leiters, trató de asegurar a los inversores que centrarse en deportivos de gama alta, como el 911, devolvería al fabricante a la senda del crecimiento, con el objetivo de aumentar los precios de venta de los 10,000 vehículos más exclusivos de Porsche.
“Queremos reforzar a Porsche como el fabricante de automóviles deportivos más deseado del mundo”, afirmó Leiters, planteando un giro hacia el segmento de lujo para situar a la marca al nivel de firmas como Ferrari.
Rápido retorno a márgenes de dos dígitos
El director ejecutivo, que asumió el cargo a principios de año con la misión de reestructurar la empresa, declaró que su estrategia se centraría por ahora en la reducción de costes.
Porsche aspira a alcanzar un margen operativo de grupo del 15% a largo plazo, aunque, de acuerdo con sus previsiones a medio plazo, no espera volver a registrar cifras de dos dígitos hasta dentro de unos cinco años.
El margen de beneficio de Porsche se desplomó el año pasado hasta el 1.1%, una cifra muy inferior a los márgenes cercanos al 20% que obtuvo cuando salió a bolsa hace cuatro años bajo la dirección de Oliver Blume —predecesor de Leiters y actual director ejecutivo de Volkswagen, la empresa matriz—.
La actualización de la estrategia impulsó inicialmente las acciones hasta un 5%, pero posteriormente estas revirtieron la tendencia y cotizaban con un descenso del 1.2% a las 14:19 GMT.

